Nemedjäh

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miércoles, enero 17, 2007

ROCK AND ROLL CIRCUS

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Llevo unos días de visionados de dvds musicales gracias a los regalos (y autoregalos) obsequiándome vista y oídos con espectáculos como el que ofrecieron los rolling (España es el único lugar, creo, donde los llamamos así en vez de "los stones") y unos cuantos colegas allá en el 68. Hoy en día no soy capaz de ver a este grupo con los mismos ojos, con una existencia mercantil y anecdótica y unos discos bastante insulsos en su media, y no me remonto ni siquiera a los 90 sino más atrás.
Sea como fuere, es este un testimonio de cómo Mick Jagger antes de convertirse en sir fue jefe de pista circense y Keith Richards no se ponía a hacer el mongol en lo alto de un cocotero (bueno, esto probablemente sí, pero desde luego no cancelaba conciertos por eso). No señor, como reza la crítica del concierto, por un breve momento pareció que el rock and roll heredaría la tierra, y por Crom que así fue.

¿Puede un concierto con semejante cartel ser malo? Indudablemente no, hablamos de uno de los últimos estallidos de la década de los 60 (que los propios rolling pondrían marcha fúnebre en el álbum Let it bleed) en los que cada artista tenía mucho que ofrecer: los Rolling Stones en la que probablemente fue su mejor época y coronados como sus Satánicas Majestades, el mejor John Lennon que conocimos, el de camisa vaquera, pelo lacio y gafas; The Who y su violento salvajismo musical, unos primerizos y hippiescos Jethro Tull, el cachondo bluesero Taj Mahal y su genial banda y el esporádico supergrupo casi improvisado que era Dirty Mac presentando a Eric Clapton y Mitch Mitchell también en sus buenos momentos, ¿quién da más?

Por supuesto, este concierto, misticismo aparte, tiene sus aspectos mejorables como por ejemplo se puede apreciar el cansancio en varios músicos que en vez del espíritu rebelde de su época muestran más flema británica que otra cosa, y eso por no hablar de la sosería del público...todo ello explicado por las altas horas de la madrugada en las que tuvieron que rodar y encima teniendo que cortar y repetir en varias ocasiones. Ahora bien, yo me cargaría la parte de Yoko Ono. ARGGGHH, ¿quién puede aguantar los berridos de esa mujer?¡maldito el día en que Peter Griffin se la presentó a Lennon! Es inaguantable como la Ono se pone al frente de los Dirty Mac (qué desperdicio) y el violinista Ivry Gitlis (que no tengo el gusto de conocer) a chirriar como una puerta. El gérmen de Bjork estaba allí, sin duda. Una mancha negra en un conjunto de actuaciones brillantes que cuenta con otra presencia femenina, la guapa Mariane Faithful que aunque metida allí por enchufe, canta la bonita Something Better.

Y como sorpresa, Tony Iommy como guitarrista en Jethro Tull antes de embarcarse con sus Black Sabbath en la década que estaba por venir...y el punto triste y anecdótico de poder ver la última actuación de Brian Jones, cuya muerte parece ser uno de los motivos de que no pudiéramos ver este show hasta hace poco más de una década.

Una producción con toques de cutrez británica, como ya hemos mencionado, pero que se salda con unos nombres que protagonizaron su década y dejarían huella en las siguientes. Muy pero que muy recomendable.

Botón de muestra: Uno de los momentos más sobresalientes para mí, la actuación de The Who y su A Quick One (While He Is Away). Toda una rapsodia cachonda y salvaje que deja ver la genialidad que tenían estos cuatro tíos y que siempre consiguen que me levante del asiento, que lo disfruten.

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