
Resulta que tuve que nacer un 28 de febrero, es decir, nací bajo el signo de
Piscis, esto no deja de ser una chorrada como cualquier otra excepto si tenemos en cuenta lo que supusieron
Los caballeros del Zodiaco a mi generación. Es probable que llegados a este punto no haya que decir más y lo que venga a continuación sobre pero les ruego me permitan desahogarme ante tal infortunio.
Los caballeros molaban, a mi gusto mucho más que los boladedragones y, por supuesto, mucho más que las princesacaballeros y sailormoons (pero menos que Mazinger, peso eso es otra historia), si tenemos en cuenta que por entonces cada vez me atraían menos las mangadas de turno pues resulta que la serie no era moco de pavo, con todas esas armaduras y demás parafernalia. Por cierto, no puedo evitar recordar al caballero del
Lobo, le hacían una presentación acojonante al tío y se lo merendaban con media ostia al pobre, quizás no alabó al simio lo suficiente.
A lo que vamos, antes de que los caballeros de bronce tuvieran que liarse a leches con los de oro y cruzar sus templos, yo ya era un consumado fan de la serie y, como no podía ser de otra manera, pedí para mi cumpleaños el muñeco de Bandai de mi signo,
id est, Piscis.
No fue fácil el recibir la caja con aquel moñas de pelo azul y labios carnosos (y, sí, pintados!) que para colmo tenía una rosa en la boca, y desde luego no parecía que iba a cantar un tango.
Pero a base de férrea voluntad luché contra toda evidencia, o sea, que aquella caja engañaba, que Piscis tenía que ser un feroz guerrero como un
Ikki cualquiera o, en su defecto, un
Seiya o un
Siryu; hasta el triste muñeco tenía los labios pintados también, para más inri. Pero aunque en mi interior sabía que se mascaba la tragedia yo seguía erre que erre con que no, que no puede ser, que es sólo el muñeco, que lo de la rosa es como que más poético pero que es porque es un lobo solitario y ya verás lo cafre que es y como ahostia a los caballeros.
Claro, uno se consolaba como podía, y así llegó el momento en que llegaron a la última casa de todas después de haberse despachado al hijoputa de
Cancer, el bestiajo de
Tauro, y demás muy chulos como
Leo o
Escorpio, en fin, que les recibió el mismo moñas que aparecía en la caja de Bandai ¡y con la rosa en la boca el muy bastardo! Encima soltó algo así como
"soy Afrodita, caballero de Piscis...preparaos para morir!" ....¿cómo?...¡¿
Afrodita?! ¡¿Pero que mierda de nombre es ese?! Como si no era bastante con todo lo que teníamos, encima le cascan un nombre de diosa griega, el guionista tendría que tener algo en contra de los Piscis o bien su jefe o el manate de su mujer lo eran porque no me explico tanta mala leche a la hora de crear un caballero habida cuenta de lo que molaban los anteriores.
Pues nada, que el moñas este se llamaba
Afrodita, y no soltaba la rosa el jodío.
Vega, del
Street Fighter, también lanzaba una rosa y era un sádico de la camarilla de Bison y además con garras, la leche, seguro que Afrod...el caballero de Piscis tenía algún as en la manga y demostraba que de verdad era brutal.
Nada, no sólo eso sino que encima tenía una risita que daba hasta miedo y unos ataques que daban pena si los comparamos con maravillas como el aguijón de
Escorpio o el asta de
Capricornio.
Y entonces ya llegó lo peor, va el sujeto este y ataca ¡¡con la rosa!!...¡¿pero qué clase de caballero ataca con una rosa?!¡¿Cómo es posible que el que tenía que ser un bastardo despiadado ataque con una puñetera rosa?! Todos los caballeros tenían, quien más, quien menos; su poderosa arma:
Sagitario tenían un arco,
Libra tenía todo un arsenal bastante bizarro a veces e incluso el
Dragón tenía un escudo que la verdad era una mierda porque no servía para nada y a los dos golpes ya se había ido a hacer puñetas pero bueno, al menos no era una rosa, desde luego. Todos tenían armas chulas, Piscis una rosa.
Por supuesto, ¿adivinan con quién luchó a muerte? en efecto, fue contra
Shun, caballero de
Andrómeda, personaje no menos traumático. Ya se pueden imaginar que batalla de locazas sin cuartel que nos regaló la serie que, por si no fuera poco, al final se salda con la pseudo-muerte de Andrómeda atravesado por la puñetera rosa (pfff). Encima resulta que Piscis fue de los pocos caballeros de oro que siguieron siendo villanos hasta el fin, hasta para eso tuvo que joder a los miles de piscis que le seguíamos con ojos esperanzados.
Para los piscis la vida nunca fue la misma y la prueba está en que todos mis amigos piscis comparten trauma conmigo, unidos solidariamente por la desgracia de no haber sido un
Libra o un
Sagitario. Tomaré nota para mi próxima reencarnación.
Encima aquel muñeco desapareció; un día me dio por llevármelo al colegio y algún pequeño bastardo me lo birló cuando no me di cuenta, vale que era un moñas pero el muñeco era mío. Espero que los ladrones no hubieran sido
Andy&Lucas*, pues entonces el trauma habría alcanzado cotas mastodónticas.
*N. del Autor: iban a mi colegio, como creo haber comentado alguna vez por aquí.